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miércoles, 15 de mayo de 2013

La magia curativa de los santos (Continuación)

…Hay otra oración mágica a San Agustín, que no he podido localizar.
La empleaban, por ejemplo, contra los zorros para que no atacaran a los corderos. Si la rabosa estaba con la boca abierta, se le quedaban las mandíbulas paralizadas y no las podía cerrar. Si tenía la boca cerrada al rezar la oración, era incapaz de abrirla.
También valía para defender a la caza. “Si se reza –me confirmaban- los cazadores tiran y no matan: la perdigonada se va por otro sitio”.
“Una vez vimos, yendo con un amigo un águila que llevaba un conejo. Mi amigo rezó la oración a San Agustín, que se la sabía y el águila soltó el conejo”.
Era apropiada también para las quemaduras. A una familia se les encendió una manta y creyeron que morían todos asfixiados. Rezaron la oración y enseguida pudieron apagarla.
Para las quemaduras en Sopeira me dijeron esta otra oración de estilo completamente diferente a todas las que hemos escuchado:
“Allá van tres malhechores a un horno.
a quemar a Jesús de todo el mundo.
Cuando San Lucas y San Marcos lo vieron
éstos dijeron:
Metámonos nosotros
antes de dejar quemar al buen Jesús,
y Jesús al ver el bien de la buena gente
sopló y se apagó el fuego”.
Y a continuación se soplaba tres veces en la quemadura y se rezaba un padrenuestro.
Escurzón
Como se ve, algunas oraciones se dirigen a un santo, otras invocan a una serie de ellos como una que ayer os contaba, que se aclama a Santa Magdalena, San Cosme y San Adrián, con evidente error de transmisión ya que debería decir San Damián al que la tradición ha unido siempre con su hermano Cosme en toda clase de plegarias. Es evidente que la invocación de muchos santos debe parecerles a las gentes sencillas un auténtico blindaje contra el mal. Por si acaso falla uno, tener otro de repuesto.
 
Pero no faltan oraciones que se dirigen a la Santísima Trinidad o sencillamente a Dios. Así es el caso de ésta, recogida en la Litera, para el mal de vientre: la tomo oralmente de una familia que me la recita:
“Mal de ventre, vesten d'aquí aviat, que Deu t'ho mana”
Una vez recitada se dicen tres padrenuestros y se hacen tres cruces en el ombligo.
Buscando a un curandero de Morillo de Liena que ya murió y que “tancaba la sangre”,  di con Encarna de Fernando, del mismo pueblo. Cura toda clase de fizaduras (alacráns, escurzóns...).
Uno del lugar me contó el caso de un perro al que había picado un escurzón (una víbora) y que se le hinchó toda la cabeza, que parecía que iba a estallarle. Ella lo curó.
El sistema es una oración. No conseguí que me la dijera. Lo único que le saqué es que no va dirigida a ningún santo sino a Dios y que se debe pasar por escrito para que dé resultado. Ella la aprendió de niña de un amigo de la infancia. La ha utilizado algunas veces y siempre con resultado feliz.
Me dijo además que si se dice la oración no debe emplearse ninguna otra medicina o remedio: hay que tener fe.
No sé si será la misma que recojo en otros lugares, tan lejanos como la Jacetania. Es para animales. Encarna de Morillo me dijo que la suya valía para animales y para personas:
Primero hay que santiguarse. Luego, decir en voz baja:
“Dios es nacido
Dios es muerto
Dios al cielo ha subido
Virgen en la Trinidad
curadme esta bestia
si es que está enculebrada o envenenada”.
A continuación, padrenuestro, avemaría y gloria.
También para la picadura de la tarántula hay otra oración. Se recita al mismo tiempo que se realiza el baile de la tarántula que conté al principio. Dice así:
«Tarántula de mi vida
no le piques a mi dueño
con el son de la vihuela
que Dios te dé mucho sueño”.
Para curar el mal de boca, localicé dos oraciones que empiezan igual y tienen un rito parecido utilizando la misma hierba. La primera que me comunicaron fue en Siétamo. Había que arrancar una hierba “estrellada y con punchetes”. Luego se ponía boca abajo. Cuando se secaba la hierba desaparecía el mal de boca. La podía rezar cualquiera sin ser curandero:
“Hierba que fuiste nacida
sin ser sembrada
dame la virtud que Dios te dio;
no me la des toda
así cuando te seques
se seque el mal de boca de Fulano”.
La siguiente versión me la facilitó J. A. Fajarnés de Fornillos de quien pronto hablaré. Es así:
“Hierba que fuiste nacida
sin haber sido sembrada
para curar el mal de boca a Fulano”
Se hace la cruz. Se besa la hierba mágica y se guarda para que se seque. Se reza además un padrenuestro y un avemaría.
La descripción de A. Fajarnés de la hierba coincidía con la que en Siétamo me habían descrito. Es más, fue tan amable que me acompañó a buscar una muestra. Efectivamente, es estrellada; en realidad son como tres estrellas superpuestas y tienen como una pelusilla o “punchetes”. Es chata y se cría cerca de la balsa de FomilIos. Tomé una muestra, pero dos botánicos consultados no la pudieron identificar por faltar la flor ya que la había cogido en febrero. Cuando la hierba se seca se cura el mal. En verano, en un día o dos. En invierno también si se la lleva a casa y se pone cerca del hogar. Si no, tarda algo más de tiempo.
He conocido a varios curanderos que utilizaban oraciones y hay que encuadrarlos en este tema, y que seguiremos contando.
 
 


sábado, 4 de mayo de 2013

La magia curativa de los santos

Todas las devociones a los santos, y las oraciones que las acompañan, poco a poco han ido desviándose hacia la superstición al considerar que había mayor poder en la fórmula mágica y determinada que en la auténtica devoción. Han convertido a la religión en una oficina de colocación, en una agencia de objetos perdidos o en un dispensario médico para casos desesperados sin hacer nada por imitar las virtudes de los santos cuyo nombre se invoca.
Con frecuencia consideran la magia curativa como posesión privativa de un clan o de una familia, condicionando al siervo de Dios a su servicio exclusivo y a la recitación mecánica de unas palabras cuyo significado ni siquiera siempre conocen.
Buena prueba de ello es lo celosamente que se han transmitido en secreto, de padres a hijos o de madres a hijas las oraciones y ritos, con verdadero miedo de comunicados a otros posibles beneficiarios.
Por ejemplo, en el Libro de Visitas de la Parroquia de Aneto (“Libro de derechos de la parroquia de Aneto, diócesis de Lérida, provincia de Huesca) leemos que en el año 1806 hace la visita D. Manuel del Villar y Ollera, Promotor Fiscal y Visitador General del Obispado de Lérida. Entre otras advertencias, dice:
“Por personas sabias y timoratas ha llegado a entender, que algunos eclesiásticos llenos de buen celo y por una piedad mal entendida, rezan a los enfermos ciertas oraciones con las que en células llamadas de “sanidad” que les entregan, les hacen creer virtudes que no tienen y con ese motivo caer en supersticiones reprobadas por la buena Moral y Santo Tribunal de la Inquisición; y deseando cortar de raíz ese mal, manda el Señor Visitador al Cura de esta Parroquia que instruya a sus fieles sacándoles de este error u otro semejante y a los eclesiásticos de su jurisdicción del modo y forma que deben usar de las preces aprobadas por la Iglesia y puestas en el Ritual Romano, y delaten a los sacerdotes que lo practicaren para que proceda al castigo, y también que recojan y remitan las células que hayan repartido”.
Así se extendieron creencias muy curiosas en torno a los santos y a sus festividades.
El día 17 de Enero es la fiesta de San Antón abad, es el patrono de los animales domésticos. En ese día los animales no trabajan: a las mulas y bueyes se los bendecía, se los adornaba y se les daba un pienso especial. Hasta aquí todo muy bien. Pero nos choca el hecho que nos contaron en Siétamo de que Fulano de Tal se puso a labrar el día de San Antón en Enero y en castigo se le enrejó una mula…
Procesión en Mediano (Huesca) 1948
 
Algo parecido pasaba con San Gregorio, el día 9 de Mayo, que no se podía entrar para nada en la huerta. Si era preciso se cogían las hortalizas o frutos el día anterior. Si se entraba en ese día se cucaban los productos de la huerta; así me lo aseguraron en Visalibóns.
Se cuenta que en Bailo, un verano llovía tanto que no se podía trillar. Uno del pueblo, considerando a Santa Bárbara como causante, fue a su ermita, cogió la imagen de la santa y la metió en un abrevadero diciéndole: “Fártate d´aigua”. A partir de aquel día, el sacrílego no pudo trillar, porque sólo llovía en su era, mientras en las otras del pueblo lucía el sol.
También San Hipólito, que tiene una ermita en Castejón de Sobrarbe es protector de los animales. La romería principal tenía lugar el 13 de Agosto y la organizaban “a redolín” los pueblos cercanos.
Cuando alguien tenía una caballería enferma, pedía a San Hipólito su curación, prometiendo, si sanaba, dar un número determinado de vueltas alrededor de la ermita. El día de la romería siempre se ven animales caminando alrededor de la ermita acompañados por sus amos. Las vueltas que uno prometía ni se decían ni nadie lo preguntaba. A veces estaban casi todo el día dando vueltas.
Como oraciones mágicas lleva la palma el Responsorio de San Antonio de Padua:
“Si buscas milagros mira
muerte y horror desterrados
infierno y demonio huidos
leprosos y enfermos sanos.
-El mar sosiega su ira
redímanse encarcelados
miembros y bienes perdidos
recobran mozos y ancianos.
El peligro se retira
los pobres van remediados
cuéntelo los socorridos
díganlo los paduanos.
El mar sosiega su ira...
Gloria al Padre, gloria al Hijo
Gloria al Espíritu Santo.
El mar sosiega su ira...
Ruega a Cristo por nosotros
Antonio divino y santo
para que dignos por siempre
de sus promesas seamos. Amén”.                                     
La devoción al santo taumaturgo lisboeta está extendidísima no sólo por Aragón, sino por todas partes y son muchos los que aseguran que nunca les falla el santo ni su responsorio.
Pero ya nos parece un abuso, la práctica que seguían en Sopeira: cuando se perdía una oveja había que rezar el responsorio a San Antonio, pero de rodillas y de espaldas al sitio por donde se había perdido.
Oración curiosa a San Antonio me enseñaron en una casa de Villacarli. Es contra las lombrices intestinales y la tenían en un folleto impreso en Graus, sin fecha, en la imprenta Gutemberg. Está en latín y así hay que rezarla aunque no se entienda para que surta su efecto. Dice pues así, con errores y todo:
“Potestax Dei Patris + Sapientia Dei Fili et virtus Spiritus Sancti te sanet et te liberet te de infirmitate lumbricorum et statim exeant de corpore tuo per intercesionem Santi Antoni Padua confesoris tui dum apropiat super te nocenter ut edant carnes tuas ipsi infinita sunt et .ceciderunt. Fiat + Fiat + Fiat +. Jesus, Maria, Joseph. Ora pro eo (aut pro ea) Beati Antonio Confesores”.
También tiene virtudes amplísimas, como se puede ver por su texto la oración a San Bartolomé. Yo la aprendí de memoria de mi abuela, y la he oído por muchos sitios con diversas variantes. La versión que yo tengo es ésta:
San Bartolomé se levantó
pies y manos se lavó
con Jesucristo se halló
y estas palabras habló:
- ¿Dónde vas, Bartolomé?
- Yo, Jesús, con Vos iré.
- No vengas, Bartolomé
que te daré un don
que no lo tiene ningún varón,
un dado
que no lo tiene ningún vasallo:
“En la casa que seas
nombrado tres veces,
no caerá centella ni rayo
ni morirá mujer de parto
ni criatura de espanto
ni caballería en el campo”.
Continuamos con el Devocionario médico. Las verrugas, en Castillónroy se curan la noche de San Juan, frotándolas con hierba y diciendo esta oración:
“San Chuan Bautista
apóstol y evangelista
per la virtut que Deu t'ha dat
sácam las verrugues ben aviat”.
En Agüero se curaban en misa. Cuando el cura se volvía al pueblo invitando “orate fratres”, se decía: “Que me se vayan estos berrugates”.
Cuando una paniquesa (comadreja) ha mordido en la ubre a una vaca u oveja, en Liri, una persona en solitario con una vela encendida dice:
“Cristo es nat
Cristo es crusificat
Cristo es resusitat.
Este animal está mordido
que se vaya el mal
para quien lo ha metido.
Dios me valga
y la Santísima Trinidad”.
Luego, reza nueve padrenuestros y hace nueve cruces sobre el animal.
Muy parecida a esta oración es otra oración, que recogí en la Ribagorza, para otra enfermedad: para la “espineta baja” que es el descenso del esternón que comprime los órganos situados por debajo de él. Algunos la solucionan colgando al enfermo de las puertas por los brazos. Otros, recomiendan, hacer en el punto doloroso una cruz con sebo de culebra mientras se reza:
“Deu es nat
Deu es mort
Deu ha resucitat.
San Cosme, San Adrián (?),
Santa Magdalena
que curen esta enfermedad
del cor espaldat.
En el nombre de las tres personas
de la Santísima Trinidad”.
Debe rezarse durante nueve días, tres veces al día y haciendo la cruz con el sebo.
Hay otra oración mágica a San Agustín, que no he podido localizar. En casa Sastre de VillacarIi la tenían en un libro pero el libro lo prestaron (muchas veces me encuentro esta evasiva)  y no se lo devolvieron. Es una pena que no la sepan de memoria. Por lo que me contaron tenía una infinidad de aplicaciones y me aseguraron que siempre daba resultado.
Y esto es algo normal en nuestras gentes. Cuando intento averiguar el texto de alguna fórmula u oración para curar cualquier enfermedad, me encuentro con evasivas del estilo de la de Villacarli o parecidas…
No, no fue fácil recoger muchas de las que os puedo contar…


domingo, 28 de abril de 2013

De la medicina popular religiosa

Os contaba en el anterior articulo, que la Virgen del lugar o la ermita vecina, un Cristo determinado y los santos protectores de diversas dolencias son los últimos recursos contra las enfermedades.
Hoy contaremos algunos más de los que tengo recogidos, pues podríamos convertir el tema en una interesantísimo recetario de medicina popular.
San Vito, protege contra la corea o “baile de San Vito”. El santo fué martirizado en Roma en el siglo IV.
Cuando lo iban a matar, a los verdugos les entraron unas contracciones musculares en los miembros que no podían moverse. Vito dijo “Jesús” y quedaron liberados.
Santa Ana, concede enfermedad breve y sin sufrimientos antes de morir: “Santa Ana buena muerte y poca cama”.
San Pascual Bailón, aragonés del siglo XVI, por lo visto predijo el día y la hora de su muerte; existe la creencia de que rezándole todas las noches un padrenuestro, avisa tres días antes de morir dando unos golpes en la pared.
San Lorenzo, es invocado para curar las quemaduras y los dolores de cabeza.
San Caprasio, es protector contra las mordeduras de serpiente.
San Roque, popularísimo en los pueblos aragoneses, era abogado de los apestados y leprosos.
Santa Leocadia, es patrona de las gestantes. No tengo indicios de por qué. ¿Estaría relacionada con la diosa madre “Lur-gaia”? Las mujeres que crían acuden también a las Vírgenes con el Niño lactante. En la Catedral de Huesca hay un cuadro que ha aliviado según dicen muchas mujeres el dolor de mastitis.
San Isidro, el santo madrileño patrono de los labradores, es también abogado contra las fiebres tifoideas. Y también para los que padecen "exceso de gases".Hemos oído decir que las judías deben plantarse el día de San Isidro -15 de Mayo- para que produzcan menos flatulencias.
Santa Engracia, martirizada en Zaragoza en el siglo IV, clavándole un clavo en la cabeza ayuda en los dolores de cabeza, y especialmente en los casos de sinusitis.
San Nicolás, curaba las viruelas.
San Bartolomé, apóstol, cura de los espantos.
San Gregorio, ayuda en la sordera.
San Esteban, pro mártir, con su fiesta el día siguiente de Navidad, cura las fiebres y se acude a él cuando se duda si el agua es buena o no.
San Valero, Obispo zaragozano del siglo IV parece que cura todos los males. En los gozos que cantan en Velilla de Cinca se dice:
“Tengan confianza en Valero
los que padezcan dolores
que si sois buenos devotos
no os dejará sin favores”.
Santa Clara de Asís, compañera fundadora de San Francisco, es abogada de la vista. No acertamos otra razón que el significado de su nombre.
También la vista y en concreto la conjuntivitis la cura Santa Odilia.
Santa Librada, es especial protectora en los partos.
Santa Casilda, protege a las mujeres en los casos de metrorragias.
Los santos Cipriano y su prometida Justina, defienden de los encantamientos.
Este San Cipriano no parece que tenga que ver nada con el supuesto libro “Verde” escrito por un San Cipriano que no parece haber existido aunque se dé su biografía en el libro de las brujas.
San Liborio, es abogado de los males de orina y muy en concreto de la próstata. Hay una práctica curiosa extendida por la Montaña para evitar el escozor de los niños y es tender los pañales en un arto que según la tradición es el arbusto donde la Virgen María tendía los del Niño Jesús. Se rezaba además un avemaría.
San Marcial, es abogado contra la erisipela.
San Martín de Tours, protege los flemones.
La madre de San Simeón es abogada contra las nubes en los ojos. Desconcertante ¿no? De San Simeón sabemos que era hijo de Cleofás y una hermana de la Virgen María. Su madre estuvo junto a la Cruz de Cristo. Y hablando de cruces: hemos oído decir que existe una oración a la Cruz para evitar que se infecten los arañazos del gato. Pero no he podido dar con ella.
San Andrés Avelino, es valedor en los casos de apoplejía.
Santa Valdesca, que no .aparece en el martirologio es abogada en los partos.
 
Estas devociones y las oraciones que las acompañan, poco a poco han ido desviándose hacia la superstición al considerar que había mayor poder en la fórmula mágica y determinada que en la auténtica devoción. Han convertido a la religión en una oficina de colocación, en una agencia de objetos perdidos o en un dispensario médico para casos desesperados (Santa Rita es la abogada de los “imposibles”) sin hacer nada por imitar las virtudes de los santos cuyo nombre se invoca.


miércoles, 24 de abril de 2013

Medicina religiosa

En un pueblo de gente sencilla y profundamente religiosa por una parte; propensa a creer en el “don” y la “gracia” que parecen tener determinadas personas, por otra; que, además, se sienten desvalidas ante las fuerzas de la naturaleza majestuosa que les rodea y ante los ocasionales fracasos de la ciencia y el miedo a lo oculto, es lógicamente que, sin dejar de buscar el remedio facultativo, acudan a la ayuda de lo alto.
La Virgen del lugar o la ermita vecina, un Cristo determinado -por ejemplo el Santo Cristo de los Milagros en Huesca- y los santos protectores de diversas dolencias son los últimos recursos contra las enfermedades.
San Ramón Nonato es el patrón de las mujeres parturientas. Nació de su madre muerta en el siglo XIII en la Segarra (Cataluña) y su fama se extendió pronto por Aragón. Su fiesta es el 31 de Agosto.
En los partos difíciles ayuda mucho a las futuras madres, además, el tener entre los dedos, fuertemente agarrada, la Cruz de Caravaca. En algunos lugares tienen una cruz que pasa de casa en casa en esos trances.
San Mamés es el abogado de las enfermedades intestinales. No sé exactamente por qué.
Santa Lucía es abogada de la vista. Murió mártir en Sicilia en el siglo IV. Se la suele representar llevando en una bandeja sus propios ojos. Parece que sin ninguna razón histórica ya que el martirologio nada nos dice que le hicieran los verdugos contra la vista, que justifique la dicha bandeja. Su fiesta se celebra el 13 de diciembre. He oído invocar así a la santa:
- “Un avemaría a Santa Lucía, para que nos conserve la vista y los ojos”.
En Tamarite, cuando entra una partícula en el ojo, rezan así:
“Broseta, broseta, IXdel ull
que no te i vuy
a Santa Llusía sí que la i vuy”
y a continuación recitan un padre nuestro.
Santa Agueda es abogada de las mujeres en general y de los males de senos en particular. Era una noble siciliana y en su martirio le cortaron los pechos. Su fiesta se celebra el día 5 de febrero.
Santa Quiteria, el 22 de Mayo, defiende de la rabia. En Biel hemos oído esta oración para recitarla cuando se aproxima un perro que se supone rabioso:
«Santa Quiteria pasó por aquí,
perro rabioso no me muerdas a mí»
Y también tengo recogida esta variante en Tardienta:
«Perro rabioso
vete de aquí
que Santa Quiteria
está con mí.»
El Ayuntamiento de Benasque, en su Libro Lucero hace constar el voto con el que se compromete con la santa para “alcanzar la conservación de los ganados de los habitantes de esta villa y por la extinción del mal de rabia que años pasados se observó padecían dichos ganados”.
San BIas, obispo de Sebaste en Armenia, en el siglo XIV y que murió degollado es abogado de todo tipo de afecciones de garganta. En mi casa, cuando yo era niño, recuerdo que se rezaba una jaculatoria cuando alguien se atragantaba al comer o beber, cuando la comida o la bebida se iba por el “bedau”:
«San BIas, ahoga a éste
y vuelve por más»
Hasta hace poco, en la Catedral de Huesca había una imagen de San BIas que ahora se conserva en el museo diocesano. En el cuello tenía una argolla de metal. Los fieles, con permiso, cogían la argolla y se la ponían al cuello para curar los males de garganta. Su fiesta se celebra el 3 de Febrero.
El 9 de Febrero es Santa Apolonia, protectora de la dentadura. Murió mártir en la hoguera en Alejandría en las persecuciones del siglo III. Antes, le arrancaron con una piedra todos los dientes y muelas. Una oración del breviario, antiquísima decía:
“Oh Dios por cuyo amor la bienaventurada virgen y mártir Santa Apolonia, sufrió con tanta constancia que le arrancaran todos los dientes; suplicamos té, nos concedas que todos aquéllos que imploraren tu intercesión sean libres, de males de dientes y de cabeza...”
San Babil, alivia los reumas. No hemos podido averiguar detalles de la vida y muerte de este santo.
Los endemoniados han tenido dos valederos singulares en el Alto Aragón: San Román y Santa Orosia.
San Román tiene su ermita en Ponzano y allí acudían gentes de todo Aragón, sobre todo de la parte de Teruel, y de Cataluña. Con aceite de la lámpara del santo y los exorcismos que recitaba el capellán se curaban a los que llamaban “los enemigos”.
A Jaca y Yebra de Basa acudían los mismos, con el nombre de “espirituados” a colocarse debajo de la peana de la santa, cuya fiesta se conmemora el 25 de Junio. El Obispo de Jaca, Bueno Monreal prohibió la asistencia de endemoniados a la procesión de Santa Orosia, en 1947, a causa de las lamentables escenas que en ella se daban.
Todavía se venera en el camino que conduce a Yebra a la ermita de la santa una zarza que según la tradición nunca se seca, sobre la roca en que quedaron señaladas las rodillas de Santa Orosia.
Seguiremos…


lunes, 15 de abril de 2013

La soltería

Antaño, cuando se cerraba una casa recuerdo que decían: "tal casa se cerró por no haber hecho disposición a tiempo" (generalmente entonces por no tener descendencia); y esa vivienda se "amortaba" o clausuraba.
Ahora el dicho valdría, pero el argumento quizás sea otro. Muchos chicos y chicas (de éstas menos) se han quedado para dueños de la casa (herederos), pasando ya del medio siglo de vida, y... siguen solteros. Algunos pueblos como Plan, en el invierno de 1983, intentaron resolver el problema realizando una "caravana de mujeres", convocando a través de los medios de comunicación a éstas, para que acudieran allí a casarse.
Existen dos indicadores muy claros de esta crisis, desde hace muchos años en nuestros pueblos. Uno es la emigración, de la que todo el mundo habla; y el otro, menos tratado, pero no menos real y dramático, “la soltería”. Hay que matizar que ambos siempre han existido, aunque con distinta importancia que en este momento.
Siempre ha habido solteros y solteras en muchas casas, los "tiones".
 El tión era un hermano o hermana del heredero que, se quedaba a trabajar para la casa. En esta situación no se cobraba remuneración alguna, excepto una manutención en el más amplio de los sentidos. Ayudaban en el hogar haciendo las faenas más duras y menos prestigiosas. Tener un tión se consideraba, comúnmente, una suerte, y además una señal de prosperidad. Se decía "que era la mejor lotería que podía tocarle a un heredero".
Pero el hecho de que la soltería afectara más a hombres que a mujeres, y más concretamente a los sucesores de las casas, de las pocas que iban quedando habitadas en nuestros ya de por sí vacíos pueblos, hacía prever un futuro un tanto negro para muchos techos.
Con su desaparición, y esto ha quedado muy claro a lo largo del tiempo, ha ido emparejado fatalmente, al derrumbamiento del propio pueblo.
En estos momentos podría facilitaros el nombre de varios lugares que, de no ser por un "milagro", no tardarán, por este argumento, en pasar a ser un simple recuerdo, y esta es la realidad:
Disminución de la población, aumento del número de personas solteras, desplazamiento de la soltería hacia el grupo de mayor edad, mayor proporción de solteros entre hombres y herederos..., en suma, una temible crisis de muy difícil remedio.

1950 Mediano (Abrevadero y fuente)

Cuando comienzo a recoger nuestras costumbres, (tengo que retroceder a los sesenta y setenta), ya compruebo preocupación en nuestras gentes con la soltería, y había opiniones para todos los gustos.
Unos decían que la culpa la tenían las mujeres, porque a las casas de los labradores y agricultores no querían ir, sacando el pretexto de que les tocaba trabajar más, y sin tan siquiera disponer de un tiempo para ellas.
Otros, que si el fallo era de los hombres, que cuando charraban con las zagalas se les ponía la "boca pastosa", y se les cortaban las palabras. No eran nada ligones.
Algunos, más tradicionalistas, afirmaban que anteriormente el 40 o 50% de los casamientos eran preparados por otras personas que solucionaban el futuro de la casa. La de bodas que han sido arregladas por los párrocos de los lugares…
Cuando repaso estas expresiones y las comparo con la actualidad, no quiero dar mi opinión, que para nada sirve; pero quiero compararlo con el pensamiento de nuestros mayores, en una serie de refranes, coplas, dichos de antaño, recogidos principalmente de el Sobrarbe, aunque hay varios de otras partes del Pirineo Aragonés, que tienen relación con cualquiera de las facetas del  problema.
Inicialmente dejar claro que estoy convencido de que ninguno de los tres argumentos puestos a la palestra son el verdadero conflicto, sino que se trata de algo más serio, complicado y generalizado, no únicamente de la comarca de Sobrarbe, aunque en principio parezca me estoy ocupando tan sólo de ella.
Es bien cierto que allá por aquellas añadas la mujer tenía más deberes que derechos y estaba consagrada exclusivamente al hogar, que generalmente no era el suyo, al que pasaba al casar con el heredero de otra vivienda, como se solía decir: “ha calentar el fuego ajeno", siendo considerada como la "joven" o "forastera".
Ella, administraba los bienes domésticos, corría a su cargo el educar la descendencia, muy numerosa por entonces; guisaba y disponía las comidas familiares y de los jornaleros, limpiaba la casa, lavaba, fregaba, hilaba el cáñamo y la lana dedicada al vestido de los suyos, asistía a las ferias del contorno encargándose de las compras de todo género, llevaba el huerto de la hacienda, se cuidaba de los animales del corral, iba al campo a llevar el almuerzo a los hombres o a ayudar a la recolección, transportaba pesadas cargas en la cabeza, sobre una almohadilla redonda de tela enrollada que le servía de cabezal donde cargaba el cántaro para buscar agua a la fuente, la canasta con la pesada colada de regreso del riachuelo o lavadero… en resumen, cualquier tarea considerada entonces propia de su sexo que estuviera por hacer, le correspondía a ella.
¿Os extraña de que muchas mujeres no quisieran casar con herederos?
En estos últimos tiempos todo este machismo ha cambiado y en la actualidad todos somos un poco más iguales.
Tampoco os recomiendo, si escucháis el refranero popular, hagáis caso de tantas coplas, donde se confunde a la mula u otros animales con la mujer, sintiendo más la pérdida, en ocasiones, de la primera que el fallecimiento de la segunda.
Son estrofas, la mayoría con pésimo gusto, del pasado, y sólo como tales hay que ingeridas.
“Ocurre con a muller
lo que a ro burré  d'o chitán ,
 que no  se li'n beyen  ras faldas
 dica dimpués de mercalo”
“Ocurre con la mujer
lo que al burro del gitano,
que no se le ven las faldas
hasta después de comprarlo”
 
Pero también hay repertorio despectivo alusivo al hombre.
“Hombre casado,
burré domado”.
 
“Me casé con un pastor
pensando de gananziar,
se morieron as guellas
y me quedé el animal”


miércoles, 3 de abril de 2013

La noche de bodas… ¡Que nochecica!

…La jugada fundamental se basaba en no permitir que los novios se acostasen en toda la noche y que ni siquiera pudieran estar juntos; en descubrir cuál había sido su refugio en caso de que lograsen escabullirse con la ayuda de algún familiar, para alojarse en la casa menos sospechada.
Se suponía que si los invitados quedaban burlados, iban a registrar todas las casas de los más allegados a los novios.
Y si localizaban la habitación nupcial, la lluvia -o tormenta- de bromas era imprevisible.
No era raro que al destapar la cama se encontrasen con una cazuela o palangana de agua que se derramaba por toda ella, o lo que era peor: las sábanas las habían escurrido y vuelto a colocar en la cama, completamente húmedas. Costumbre que ha perdurado hasta hace muy poco, en Huesca, Senés y Biscarrués.
Lo más suave era encontrarse con la petaca hecha. La "petaca" consiste en colocar la sábana de encima de forma que parezca que está hecha la cama, pero doblada de tal manera que sea imposible meterse en ella. La solían hacer en Cuarte, Aniés, Codos, Estallo, Santa Engracia de Loarre, Quinzano, Fuencalderas, Sádaba, Aseara, Senés, Blecua, la Fueva... En Loporzano y Biscarrués, les cosían además las sábanas.
O con todas las sábanas llenas de sal gorda o de serrín, que era preciso sacudir un buen rato en la ventana con el consiguiente jolgorio de los bromistas que rondaban la calle, y volver a hacer la cama.
Costumbre recogida en Araguás, Bisearrués,la Fueva, Plasencia, Aniés, Cotita, Fuencalderas, Sádaba, Peraltilla, La Almunia de San Juan, Senés...
 
Más grave era comprobar que les habían robado el colchón y en su lugar habían colocado los artilugios más variados o bien les habían quitado travesaños de la cama. En Montoro y otros lugares.
Alquezar (Huesca)
 
O sencillamente se la habían dejado sin tornillos con lo que se venía al suelo en cuanto se acostaban.
Lo primero que tenían que hacer, pues, era comprobar la completa normalidad de la cama, cosa inútil porque podía parecer que todo estaba en orden para comprobar desolados, momentos después, que les habían colgado del jergón campanillas, esquilas y esquilones, o bien un par de tíos forzudos se habían escondido debajo de la cama para volcarla cuando lo creyeran conveniente. Creo que aun quedara gente, que os lo podrá contar en Botaya, Jaca, Aineto...
Y si la cama no presentaba ningún tipo de problema, podían estar seguros de que la broma iría por otro lado, pero que no estaría ausente. Unos petardos de cuando en cuando en el balcón o en la habitación de al lado, como ocurría en Pomar, Bolea…
En Benabarre, Graus y Camporrells la juventud armaba tanta gresca como podía, junto al dormitorio. Duraba toda la noche con intención de no dejar dormir a la pareja. Las grescas de estos pueblos y otros vecinos duraba dos días: el primer día con su noche en casa del novio y al día siguiente en casa de la novia.
También un asalto a la cámara nupcial para hacerlos levantar, como ocurría en Aragüas…
O bien reclamar su presencia en el balcón constantemente toda la noche.
Cuando menos lo esperaban irrumpían solícitos los amigos en el cuarto para obsequiarles con una taza de chocolate, o una pizca de gallina, un caldo, o simplemente para cantarles canciones o interesarse, por si necesitaban alguna cosa, aunque nunca dispuestos a admitir que su única necesidad era que los dejaran en paz.
En muchos lugares, el chocolate lo aprovechaban para embadurnar a los novios. En Graus, Camporrells y Benabarre el chocolate lo servían salado con salmuera y a veces apañado con vinagre, intensamente amostazado y especiado. En Senés lo llevaban para desayunar muy temprano por la mañana. Y lo mismo, hacían en Naval.
La costumbre de llevar el caldo a la cama ha sido siempre muy extendida por todo Aragón y en tiempos bastante recientes se podía ver todavía en Estadilla, Sallent, Aniés, Santa Engracia de Loarre, Plan, Quinzano, Colungo, La Fueva, Cofita, Guaso, Fuendecampo...
En otros lugares, se llevaba únicamente agua, pero, eso sí, muchas veces durante la noche.
Por lo demás, esta costumbre la hemos visto en muchos lugares. En otros, les hacían beber un líquido amargo para advertirles de los percances que tendrían que aguantar.
En casi todos buscaban a los novios para no dejarles dormir juntos. Ellos lo podían evitar pagando una merienda. Si no, como contaba antes, se les ponían cencerros debajo de la cama y se sacaba el colchón a la calle cuando ya estaban acostados. O les tiraban sal encima, o se la metían en la cama y también harina. Se hacía la petaca y se aserraban las patas de la cama.
En algunos sitios, aún después de encontrar con mucha suerte la soledad no parece que acabaran los problemas.
Me refiero a la creencia de las velas.
Antiguamente, antes de la llegada de la luz eléctrica a las casas, un accesorio imprescindible en la mesilla de noche era la palmatoria con su vela. Con toda intención, en la habitación nupcial, la noche de bodas, colocaban un auténtico cirio, enorme, en la mesilla, pues existía el convencimiento de que el primer cónyuge que apagara la vela, sería el primero que se moriría. Y parece que a ninguno de los dos les apetecía abandonar primero esta vida.
Podemos adivinar la insistencia de cada uno para que apagara el otro. Con frecuencia la dejaban encendida hasta que se consumiese toda.
Y dejo a oscuras, por fin, a los recién casados. No es cosa de meternos en sus intimidades. Y además, creo que se habrán ganado un ratico de soledad…
Su trabajo y sacrificios ha costado…